El Polje de Zafarraya

Los poljes son frecuentes en las montañas kársticasde Andalucía. No obstante, sólo algunos han sido estudiados en detalle, por lo que una síntesis es aún prematura. Sin embargo, si se puede ensayar una propuesta sobre su tipología, caracterizarlos en función de sus relaciones con la estructura y reconstruir las etapas mayores de su evolución.

 

El polje de Zafarraya está situado al S de la Sierra Gorda de Loja (Granada) y mide 10 km de E a O y 3,5 km de N a S.Se trata de una depresion cerrada, con el fondo muy plano, presentando hums, dominados por montañas calcáreas muy karstificadas. Sus aguas son absorbidas por uno o varios ponors –sumideros-. De cuando en cuando, los ponors pueden reexpulsar el agua y una lámina de inundación cubre entonces el fondo de la depresión, como en diciembre de 1963 y más recientemente en la Navidad de 1996.

 

El polje de Zafarraya se encuentra alojado en un sistema de Escamas. La depresión se inscribe en la escama de Zafarraya, imbricada entre la vertiente S de las calizas jurásicas del vasto domo anticlinal de la Sierra Gorda de Loja, y la escama de calizas jurásicas, prácticamente vertical, de la Sierra de Alhama; la unidad de Zafarraya, formada por potentes dolomías y calizas onduladas, y soportando al S unas margas grises, ocupa una posición relativamente deprimida. El polje está limitado por el este por una falla meridiana y está interceptado hacia el sur por unos flyschs que se apoyan en la escama de Alhama.

 

Formación

 

El polje de Zafarraya ofrece un ejemplo del papel de la neotectónica: la estructura en escamas imbricadas es antigua, puesto que un brazo de mar tortoniense que comunicaba con la Cuenca de Granada invadió la depresión (Lhénaff, 1968). Las molasas que se depositaron en este mar fosilizaron el relieve hasta alrededor de los 1.200 m, y en su prolongación se elaboró un aplanamiento parcial en las calizas jurásicas de la Sierra Gorda. Después de la retirada del mar, las molasas han sido ampliamente desmontadas, gracias al encajamiento de una red hidrográfica que debía franquear la sierra de Alhama por la escotadura del Boquete de Zafarraya y por el umbral de Azafranera.

 

Simultáneamente, las aguas debían infiltrarse en las calizas y ejercer a la vez una corrosión química y una abrasión mecánica, gracias a las arenas que les suministraban las molasas. El desarrollo del endokarst ha terminado por desviar en su provecho todas las aguas, y claramente las del Arroyo de la Madre que atraviesa la depresión de E a O y se sume en un ponor al NO del polje. Este desvío ha sido facilitado por un probable rejuego tectónico: unos sondeos han revelado que el encajamiento máximo del polje en las margas grises de la escama de Zafarraya se encuentran a 70 m por debajo del Boquete de Zafarraya; ahora bien, por una parte, las láminas de superficie tortoniense situadas en la margen del polje han sido plegadas en ligero sinclinal en el eje de la depresión, y, por otra parte, existen deformaciones que afectan al piedemonte plio-pleistoceno de la Sierra de Tejeda, en la prolongación del polje. Se puede pensar, por tanto, que el cierre del polje está ligado a una deformación tardía, sin poder descartar, sin embargo, la hipótesis de un encajamiento hacia atrás del Boquete de Zafarraya, ligado a un antiguo ponor situado en el contacto con las calizas de la Sierra de Alhama. La evolución del polje ha beneficiado, a continuación, el abatimiento de la barrera kárstica que constituyen los flyschs situados al S de la Sierra de Alhama, debido a un levantamiento neotectónico del conjunto de las montañas litorales. Se encuentran acopladas hacia los 900-1.000 m de altitud, en el flanco S de la cresta de Alhama, algunas tobas calcáreas, en particular en el emplazamiento de una falla de desgarre que recorta, más al N, la falla que limita el polje por el O; estas tobas están actualmente colgadas a 200-300 m por encima de las fuentes actuales del Río Guaro, y las fuentes que las han originado están en nuestros días absolutamente secas.

 

Extraido de: Karst en Andalucía. J. J. Durán y J. López Martínez (Eds.), pp. 55-58. Instituto Tecnológico Geominero de España, 1998, Madrid.